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miércoles, 18 de febrero de 2015

UNA CASA DE PALABRAS



UNA CASA DE PALABRAS

   La noche es la oscuridad, la amenaza, un mundo no controlado por la razón, y todos los niños la temen. Llega la hora de acostarse y, a causa de ese temor, no quieren quedarse solos en sus camas. Es el momento de los cuentos, que son un procedimiento retardatorio. Quédate un poco más, es lo que dicen los niños a los adultos cuando les piden un cuento. Y el adulto, que comprende sus temores, empieza a contárselo para tranquilizarles. Muchas veces improvisa ese cuento sobre la marcha, pero otras recurre a historias que ha escuchado o leído hace tiempo, tal vez las mismas que le contaron de niño los adultos que se ocupaban de él. En esas historias todo es posible, que los objetos vivan, que hablen los animales, que los niños tengan poderes que desafían la razón: el poder de volar o de volverse invisibles, el poder de conocer palabras que abren las montañas, el poder de burlar a gigantes y brujas y de ver el oro que brilla en la oscuridad de la noche. Lo maravilloso hace del mundo una casa encantada, tiene que ver con el anhelo de felicidad. El adulto quiere que el niño que ama sea feliz y ese deseo le lleva a contarle historias que le dicen que es posible encontrar en el mundo un lugar sin miedo. Son historias que proceden de la noche de los tiempos. Han pasado de unas generaciones a otras, y se mantienen tan sugerentes y nuevas como el día en que fueron contadas por primera vez. El que narra, escribe Walter Benjamin, posee enseñanzas para el que escucha. La enseñanza de La Bella y la Bestia es que hay que amar las cosas para que se vuelvan amables; la de La Bella durmiente que en cada uno de nosotros hay una vida dormida que espera despertar alguna vez; la de La Cenicienta, que lo que amamos es tan frágil como un zapatito de cristal, y la de Hansel y Gretel que hay que tener cuidado con los que nos prometen el paraíso, con frecuencia esas promesas son una trampa donde se oculta la muerte. Peter Pan nos dice que la infancia es una isla a la que no cabe volver; Pinocho, que no es fácil ser un niño de verdad; La Sirenita que no siempre tenemos alma y que, cuando esto ocurre, se suele sufrir; y Alicia en el País de las Maravillas, que la vida está llena de repuestas a preguntas que todavía no nos hemos hecho.
   El niño necesita cuentos que le ayuden a entenderse a sí mismo y a los demás, a descubrir lo que se esconde en esa región misteriosa que es su propio corazón. Chesterton dice que los cuentos son la verdadera literatura realista, dando a entender que el que quiera saber lo que es un niño, antes de preguntar a psicólogos, pedagogos o alguno de esos numerosos expertos que tanto abundan, hará bien en regresar a los cuentos de hadas. Son ellos los que le permitirán asomarse al corazón de los niños y sorprender sus deseos, esperanzas y temores. Un cuento como La Cenicienta expresa esa búsqueda de la transfiguración que es la búsqueda más cierta de la vida, y uno como El patito feo, el temor a ser dejado de amar. Incluso los niños más queridos tienen el temor a que sus padres los rechacen porque tal vez no son como estos habían soñado. El patito que debe abandonar la granja en que vive, porque no hay nadie que lo quiera, expresa esos temores. El niño se identifica con él, porque ve en su abandono la imagen de su propia tristeza cuando se siente solo. Siempre pasa eso con los cuentos. Puede que no sean reales pero hablan de la verdad. Barba Azul lo hace del deseo de conocimiento; Juan sin Miedo, de la importancia de la compasión; Jack y las habichuelas mágicas, de que solo a través de la imaginación podemos abarcar la existencia en su totalidad. Estos tres cuentos resumen las cualidades de la palabra poética: el misterio (del cuarto cerrado), el temblor (del amor) y la capacidad de vincular (como las habichuelas mágicas) mundos que la razón separa: el mundo de los vivos y los muertos, el de los animales y los hombres, el de la realidad y el de la fantasía. Los cuentos le dicen al niño que debe enfrentarse a los misterios que le salen al paso, acudir a la llamada de los demás y salvar el abismo que separa su experiencia de las palabras. El guisante que, en el cuento de Andersen, no deja dormir a la princesa guarda el secreto de todo aquello que nos desvela y no hay forma de decir qué es. El secreto, en suma de la poesía. Pero los cuentos no solo son importantes por las enseñanzas que contienen, sino porque prolongan el mundo de las caricias y los besos de los primeros años de la vida y devuelven al niño al país indecible de la ternura. Paul Valéry dijo que la ternura era la memoria de haber sido tratados con atenciones extraordinarias a causa de nuestra debilidad. Ningún niño se olvida de esas atenciones. Ellos siempre buscan un lugar donde guarecerse, y el adulto levanta para ellos con cada cuento un lugar así. Da igual de qué traten, al sentarse a su lado en la cama lo que le dice al niño es que siempre estará allí para ayudarle. Tal es el mensaje de los cuentos: no te voy a abandonar. Un cuento es una casa de palabras, un refugio frente a las angustias que provocan las incertidumbres de la vida. Octavio Paz dijo que la misión de la poesía es volver habitable el mundo, y eso hacen los cuentos, crear un lugar donde vivir. De eso habla Los tres cerditos. Sus protagonistas deben levantar una casa en el bosque, para protegerse del lobo, y mientras uno, el más previsor, lo hace con ladrillos, los otros lo hacen con lo primero que encuentran. Es curioso que, aun siendo la moraleja del cuento que debemos ser previsores, el cerdito que prefieren los niños es el que levanta su casa con paja. No tarda mucho en terminar y enseguida se va de paseo por el bosque a descubrir sus maravillas. Bruno Bettelheim tiene un libro sobre el autismo infantil que se titula La fortaleza vacía. El niño autista percibe el mundo como hostil y, para defenderse, levanta una fortaleza de indiferencia y desapego a su alrededor. Y lo extraño es que cuanto más consistente y segura es esa fortaleza, más vacío está su interior. Es lo contrario a la casa de paja de nuestro cerdito. La suya es la casa de los cuentos: un lugar que nos protege lo justo para no separarnos del mundo. Una casa como la que Tarzán y Jane construyeron en la copa de un árbol, abierta a todas las llamadas de la vida.
   C. G. Jung ha dicho que uno de los dramas del mundo moderno procede de la creciente esterilización de la imaginación. Tener imaginación es ver el mundo en su totalidad. Los cuentos permiten al niño abrirse a ese flujo de imágenes que es su riqueza interior y aprender la realidad más honda de las cosas. Toda cultura es una caída en la historia, y en tal sentido es limitada. Los cuentos escapan a esa limitación, se abren a otros tiempos y otros lugares, su mundo es transhistórico. Por eso sus personajes son eternos peregrinos, como el alma de los niños. "Alma se tiene a veces. / Nadie la posee sin pausa / y para siempre", escribe Wislawa Szymborska. El poder de la poesía es dar cobijo a esa alma que busca un sitio donde pasar la noche antes de volverse a marchar. Y es en los cuentos de hadas donde se narran, de una forma más pura, esas andanzas del alma.


GUSTAVO MARTÍN GARZO, Una casa de palabrasEl País, Madrid, 08 de enero de 2012.


domingo, 15 de febrero de 2015

gotas de tinta




PARA LOS QUE TENEMOS MASCOTAS.


Te has preguntado por qué los perros viven menos que las personas??? Aquí la respuesta (por un niño de 6 años).
Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 10 años de edad llamado Belker. Los dueños del perro, Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro. Examine a Belker y descubrí que estaba muriendo de Cáncer. Le dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.
Hicimos los arreglos necesarios, Ron y Lisa dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, Shane observara el suceso. Ellos sintieron que Shane podría aprender algo de la experiencia.
Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.
El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué del lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea mas corta que la de los humanos. Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ''yo sé porqué.''
Sorprendidos, todos volteamos a mirarlo. Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación más reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida. El dijo, ''la gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, verdad?''.''Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.'' La moraleja es :
Si un perro - o un gato- fuera tu maestro, aprenderías cosas como:
- Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
- Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
- Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
- Toma siestas.
- Estírate antes de levantarte.
- Corre, brinca y juega a diario.
- Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
- Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
- En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto, patas abiertas.
- Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
- Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.
- Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
- Sé leal.
- Nunca pretendas ser algo que no eres.
- Si lo que quieres está enterrado, escarba hasta que lo encuentres.
- Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí.
"La felicidad no es una meta sino un camino...disfrútala mientras la recorres"
"Mas vale perder el tiempo con los amigos....Que perder amigos con el tiempo....Por éste dulce motivo, pierdo el tiempo contigo....
Porque NO quiero perderte con el tiempo".... guau!!!

sábado, 14 de febrero de 2015

gotas tinta

Infancia y bibliofobia Por María Elena Walsh

La vida sin estadísticas equivale al Paraíso. La amarga manzana de los números nos destierra a la realidad. Según ella, casi el 80% de nuestros niños carece del hábito de la lectura.
Por suerte, la noticia fue olvidada bajo la avalancha de novedades apocalípticas que siguieron.
En la barriada de Villa Freud -meridiano de las inquietudes culturales porteñas- vecinos hubo que mesáronse los cabellos y pusieron el grito en el cielo de ascensores y pasillos. Después de algunas sesiones suplementarias de terapia y de culpar debidamente a la TV, todo siguió igual, con la calma que sucede a las catástrofes. Sería oportuno preguntarse si alguna vez existieron niños lectores, y si al adulto le importa que contraigan tan impertinente vicio, a contramano del mundo en que vivimos.
El problema poco tiene que ver con los chicos. El problema consiste en que nuestra sociedad aborrece la cultura, y lo disimula aparentando reverencia por los intelectuales y la Feria del Libro.
El modesto gueto de los lectores sobrevive penosamente a las diversas agresiones que procuran su aniquilamiento. La agresión de las clases mandantes, que mantienen a oscuras a sus subordinados porque todo lector es un disidente en potencia. La de grupos que, de manera ancestral, desconfían del libro (o Código) y de la persona "léida" como causante de sus desdichas. El lema "Alpargatas sí, libros no" sigue vigente, sustituibles las honradas alpargatas por Addidas y botas. La frase sintetiza nuestra imbatible irracionalidad: siempre la opción, jamás la suma.
Además de estas enemistades, hay que enfrentar la peor: la artillería industrial que procura reemplazar el libro por cualquier bazofia impresa de venta fácil y compulsiva.
Los niños lectores fueron siempre un minúsculo reducto de "raros". No abundaban en la era pretelevisiva, casi diría que escaseaban más que hoy, cuando los estímulos abundan gracias a un natural progreso económico y social, y pese a él.
El niño lector, lamento decirlo, no puede surgir sino de una casa donde haya libros y se usen. No importa qué libros: recetarios, novelones, tratados, enciclopedias. Pero libros. Y que los mayores los devoren, manoseen, presten y comenten.
En otras épocas y latitudes, en toda casa había por lo menos uno: la Biblia, y solía leerse en familia. Con él bastaba y sobraba. Habrá quien diga que no es lectura para menores. En ese caso, que cambie a Sansón por el Increíble Hulk, y todos felices.
Si a nuestra sociedad le preocupara en serio el hábito de la lectura en los chicos, procuraría no seguir fomentando la existencia de madres ignorantes. A la mujer se la disuade firmemente, por todos
los medios, de cultivarse en profundidad. Pocos serán los hijos acostumbrados a ver -e imitar- a su santa madre dedicada a la lectura, a respetar lo que significan concentración, paciencia y soledad.
Los vecinos de Villa Freud, fervorosos del prestigio cultural, epidérmicamente aspiran a que el nene resulte un elegido de las musas. Pero suelen descuidar el largo trecho que debe recorrer hasta
devenir intelectual laureado, digno de almorzar con Mirtha Legrand. La discriminación sexual todo lo degenera. Un varón que prefiera leer a patear una pelota puede resultar sospechoso de afeminamiento y hasta se teme por su salud. A una nena entusiasmada con una novela se le sugerirá que "no se quede tanto tiempo sentada sin hacer nada (sic), que ayude en las tareas domésticas, etcétera".
Por otra parte, los adultos justifican la falta de tiempo de sus niños, agobiados por una intensísima vida social: unos cinco cumpleaños semanales con disc-jockeys y luces sicodélicas, salidas a comprar la ropa de moda esa quincena, cines, teatros y compromisos diversos en quintas, campos de deportes, confiterías y otras intoxicaciones.
Esta vida social no parece destinada al intercambio de afectos sino a la afirmación del status de los padres. Aturdimiento y frivolidad no son invenciones infantiles sino males adquiridos por contagio o herencia. Los niños, como dice Bachelard, necesitan "aburrirse" en su sentido creativo, pero casi nunca lo consiguen, ocupados como están en representar sus papeles para que sus padres no hagan papelones.
En la otra punta del ovillo figura la deserción escolar de menores obligados a trabajar, pero desconocemos la estadística, por lo tanto no existen y seguimos en Villa Freud.
Los adultos dicen también que no tienen tiempo para leer. Eso sí, lo dicen con tono culposo y hacen bien porque el doble mensaje es claro y canallesco: los que tenemos tiempo para leer somos vagos, ociosos y mal entretenidos, como Juan Moreira.
Sin embargo, poca gente hay tan cruelmente ocupada como los lectores. En su mayoría sufren de pluriempleo y maratón laboral, porque justamente ese hábito, entre otros, les ha impedido labrarse un presente justipreciable en dólares y generador de perpetua vacación.
Inútil sería agregar que las llamadas clases ociosas o del jet-set dudosamente abrieron un libro en sus vidas, salvo quizás el de sus propias memorias escritas por alguien de la servidumbre.
Nuestra sociedad aborrece el libro, sí. No es la TV su enemiga natural, como si se tratara de un aparato autocomandado. La sociedad expresa su aborrecimiento a través de medios como la TV, que es algo muy distinto. El libro y los medios de difusión no tendrían por qué ser antagónicos sino complementarios. Pero la ausencia de política cultural, que fomenta la disyuntiva, está llena de significado y no de distracción o ineficiencia.
Las raras veces que en TV se representa a un personaje lector, se lo ridiculiza y convierte en el "traga", el idiota de la familia. Los anteojos suelen usarse como símbolo de torpeza. ¡Hasta Leonardo da Vinci fue telebiografiado en permanente actitud de papar moscas, sin abrir jamás un libro!
Algunas madres sinceramente preocupadas porque sus hijos no leen, transfieren el problema hacia la elección de lecturas. Las más avispadas consultan a asesores de determinadas editoriales... que por cierto les recomiendan los libros editados por el patroncito.
Aunque los consejos fastidian, y en este caso especialmente a la consejera, les diría que empezaran por leer ellas, las madres, si aún no lo hacen. O que recuperaran tan grato vicio si lo perdieron, y que los platos los lave Magoya.
En segundo lugar, que los chicos deben leer de todo, siempre que lo entiendan y les guste, porque la lectura es placer y no obligación.
Personas archilectoras y supercultas están de acuerdo en que uno se pasa la vida aprendiendo a elegir, y que el llamado gusto o acierto de la madurez puede emanar de una afición infantil por libros de dudoso mérito. Pero libros.
Si la madre no lee puede al menos evitar que sus hijos se contaminen hasta el hueso de la espesa bibliofobia reinante.
Por ejemplo, el mes de marzo trae un vendaval de quejas a Villa Freud. Regresan todos de distintos lugares del planeta, cargados con los más insensatos productos. Y de pronto ¡hay que comprar los libros para la escuela, que están, naturalmente, carísimos (mucho más que los marfiles en Sudáfrica o la porcelana en Miami) y esa loca de la maestra que se los exige a los chicos!
El nene, de paso cañazo, aprende a detestar a los dos máximos afrentes de tortura, según sus mayores: la maestra -que generalmen-te es loca- y el librea -que siempre es carísimo--. Y así el nene se va integrando sin desajustes en una comunidad que sólo venera la guerra, el deporte, la propiedad y la velocidad.
A todo esto, en las antípodas de Villa Freud, el changuito seguirá preguntándose: "¿Qué cosa sabrá ser un libro?" Si alguien le contara en qué consiste una biblioteca infantil (en Dinamarca, por ejemplo) escucharía fascinado la fábula marciana. Fábula agonizante, por otra parte, porque ya estamos en el reino de los gabinetes de lectura con computadoras, pantallas, microfilmes, etcétera.
El niño lector es un bicho raro, y a la familia nadie le enseña a cultivarlo sin aprensión. El pequeño corre el riesgo de ser alguien "feliz en palabras, por lo tanto desdichado en hechos" (Bachelard).
Primero Proust y luego Victoria Ocampo celebraron los recuerdos unidos a lugares de lectura: patios, jardines, espacios que, si hoy escasean, podrían ser reemplazados por ese segundo hogar de las bibliotecas ¡ay! ausentes como la paz del alma e indeseadas como la música clásica.
La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable, no sirve para nada. Es una manera de vivir, y los que de esa manera vivimos querríamos inculcarla en el niño y contagiarla al prójimo, como buenos viciosos.
Nada quisimos ganar con la lectura, sino seguir leyendo. Sólo aspiramos a no morir antes de llegar al final de Los Miserables. Por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios, concursos, status, ascensos y días de sol.
Nos hicimos niños en La Cabaña del Tío Toro y adolescentes con un implacable padre llamado Martínez Estrada, que nos enseñó que Dios no es argentino.
Preferimos el oprobio antes que abandonar a mitad de camino a la heredera de Washington Square o traicionar a Iván Karamazov. Nos hicimos mujeres con Simone de Beauvoir, y hombres enganchándonos en los barcos de Conrad.
Ahora, cuando intercambiamos en el gueto páginas y comentarios, con la secreta ansiedad de los conspiradores, somos felices, pero melancólicamente pocos. Querríamos que los niños nos acompañaran, emularan y compartieran esa dicha, esa fatalidad, ese desinterés. ¡Pobres grandotes zonzos y pobres niños de cabecitas reducidas!
Clarín, 5 de junio de 1980

martes, 30 de diciembre de 2014

FELIZ 2015

FELIZ 2015  RODEADOS DE LIBROS


POEMA ESCRITO EN EL SIGLO XIX   
Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es,
sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar
Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro
Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero

frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte

viernes, 25 de enero de 2013

RECORDANDO AUTORES


Interview de Monsieur Albert CamusR



SOBRE  CAMUS


La Máscara de Albert Camus (1913-1960) (Fragmento)
Por: Paul de Man (1919-1983)

(...)

En su juventud, Camus jugaba de portero en un equipo de fútbol estudiantil y escribía artículos en la gaceta del club ensalzando el júbilo del triunfo y, con mayor elocuencia, la melancolía de la derrota. El portero de un equipo de fútbol es, hasta cierto punto, una figura especial: lleva una camiseta de distinto color a la de sus compañeros de equipo, tiene el privilegio de poder tocar el balón con las manos, etc. Todo esto le distingue de los demás. Pero a cambio tiene que aceptar severas restricciones: su función es puramente defensiva y protectora, y su mayor gloria es evitar la derrota. Nunca puede ser agente de una verdadera victoria y, aunque puede hacer alarde de estilo y elegancia, pocas veces está en la liza. Es un hombre de momentos estelares, no de esfuerzo continuado. Y no hay espectáculo más triste que el de un portero batido rodando por el césped o levantándose para recoger el balo de la red mientras los atacantes contrarios celebran su triunfo. La melancolía que reina en los Cuadernos recuerda la tristeza juvenil de Camus en el campo de fútbol: demasiado solitario como para unirse a los demás en la línea frontal, pero no lo bastante solitario como para renunciar a formar parte de un equipo, quiso ser el portero de una sociedad que en ese momento sufría una derrota histórica especialmente dolorosa. De alguien que se halla en una situación tan adversa difícilmente se puede esperar que explique con lucidez lo que sucede en el terreno de juego.


Edición e introducción de LINDSAY WATERS
Traducción de JAVIER YAGÜE BOSCH

sábado, 5 de enero de 2013

SABIO


SABIO

Sombrero, árbol grande y frutal, hojas secas, bastón, atardecer, camino, principio, libro, biblioteca, final.

Canto, gaita, truenos, cascada de río, pisadas, viento, tambores, flauta, llanto.
Hablar, narrar, contar, enseñar, transmitir, cantar, aconsejar, regañar, escuchar.
Sitio sagrado, familia, tambo, comunidad, protección,  territorio, río, montaña, espíritu, lucha, ritual, fiesta.
La sabiduría ancestral nos escribe y habla desde la imagen, los sonidos, el verbo y el espacio- lugar.

Tanto hemos cambiado que hoy escuchamos hablar, no de sabio y muy poco de abuelos, abuelas, historiador, consejero, padre, madre, curioso; solo se dice: viejo, anciano, anciana, adulto mayor, tercera edad, senectud.


Estorbo, improductividad. Enfermedad, carga, recogido, inútil, pasado, muerte.
Ancianato, parqueo, espera, despedida, tristeza, dolor, abandono, sin familia, sin comunidad, sin vida.
¡Como hemos caído de bajo!
Aprendimos a pronunciar categorías técnicas que ocultan la palabra con imagen, sonido, verbo, lugar, territorialidad, espíritu, pensamiento, la palabra envenenada.
Mientras tanto la palabra con sabiduría, a pesar de estar oculta, se abre camino en la “era del conocimiento” para la vida, para el buen vivir. Esta es una de las enseñanzas de la pedagogía de la madre tierra.

Nota: este es un reconocimiento del encuentro- clase de los estudiantes de la licenciatura en  pedagogía de la madre tierra con énfasis en salud de la Universidad de Antioquia.
Este escrito es patrimonio de la humanidad y por tal motivo no puede ser sometido a ninguna patente o propiedad intelectual o archivo digital o escrito indexado de carácter privado.

Compilador

William Estrada Cano
Sociólogo
Profesor: Licenciatura en pedagogía de la madre tierra
Universidad de Antioquia.


sábado, 12 de mayo de 2012

gotas de tinta


SENSIBILIZACIÓN Y CONCIENTIZACION DE LA LECTURA
Antes que promoción y animación de la lectura , la escuela , la academia, los
medios tecnológicos , la biblioteca pública deben crear las condiciones para
que la cultura del libro y la lectura sea un proceso de sensibilización y
concientizacion , que en el desarrollo de las dimensiones del Ser Humano se
convierta en una necesidad ; necesidad que va de adentro hacia afuera y no
de fuera hacia adentro como lo enseña la escuela ; como lo impone el afán de
estar informados o de aprender conocimientos ,con comportamientos de vivir
hacia fuera en función de esta información y de esos conocimientos , y a
expensas de estos, sin la posibilidad de vivir la experiencia.
Experiencia que debe ser donde el ser humano se dirige a si mismo desde
dentro, no acaba siendo dirigido por el mundo de datos, de información, de
conocimientos, o por los otros: promotores, animadores, educadores,
formadores, alfabetizadores y otros “dores”.
La biblioteca pública, la escuela , la academia, los medios tecnológicos,
parten del contexto : de una educación , que no siendo la mejor , no debe
cometer los mismos errores , ausencia de cultura del libro y la lectura ,
analfabetismo en unos casos , o un alfabeto funcional en otros .La cultura del
libro y la lectura se enfrenta entonces con un entorno adverso, pero con un
ser humano que es invitado a vivir la experiencia de la lectura como un
proceso de sensibilización y concientizacion, unico , singular, subjetivo, intimo ,
interno , innombrable, inimaginable, invaluable, inmedible, sin los parámetros
de logros e indicadores de logros de ninguna naturaleza y sin las exigencias de
cumplir con competencias y estándares , hoy tan de moda en el ámbito
académico
LA LECTURA COMO CONCIENTIZACION Y SENSIBILIZACION.
“Después de leer un buen libro uno no puede seguir siendo el mismo, algo nos
ha cambiado” “A un libro entra uno y sale otro para siempre” (Manguel A.)
La lectura es un esfuerzo mental, lo cual no representa ningún esfuerzo físico;
hay lecturas que invitan a pensar, a establecer un dialogo entre el lector y el
texto, lo cual implica tener un amplio Universo lingüístico por parte del lector.
Hay lecturas que pueden cambiar la visión del mundo , en un ir y venir entre la
realidad concreta y el mundo como reflejo de la realidad que nos describe el
texto, es una confrontación e intercambio de pensamientos , ideas ,criterios ,
conocimientos , formas de mirar, interpretar y actuar sobre el mundo.
La lectura requiere de un lector que se piense y piense en la lectura, para eso
requiere de des-aprender de formas de leer como la memorística, uno de los
estilos de lectura que más se promueven y que en el ejercicio del pensar y la
abstracción para la producción de conocimientos, se convierten en un
obstáculo.
La categoría de lector, definida de forma idealista, pero no puesta en
confrontación con la realidad, va por un lado y los libros disponibles van por el
otro .Unos y otros establecen una división y una partición que no da cuenta de
su relación, ni acentúan una identidad de unos y otros. Esto se establece por
la acción de la cadena industrial del libro que produce “libros para todos los
públicos “, pero en la complejidad que se da en la cultura del libro y la lectura ,
se puede evidenciar que no hay lectores para cualquier libro ni libros para todo
lector, evidencia que también demuestra el mercado del libro, cuando
descataloga títulos , realiza remates , pica títulos , con el argumento :que no se
venden , que son malos ,no tienen demanda, son un hueso , son un
ladrillo….los libros requieren de hacer al lector y este a su vez le va dando
forma y contenido al libro.
En la época de juventud de Marshall Berman, cuando era estudiante de
universidad comenta: “cuando llegue a la librería, el vendedor conocía el libro
que yo buscaba: Marx, Economía y philosophical de1844……. el libro era azul
medianoche, bonito y compacto, encajaba a la perfección en el bolsillo de una
chaqueta……. Lo abrí al azar, aquí, allí, en cualquier parte y de pronto estaba
transpirando, derramando lagrimas; sufriendo sofocos, Corrí al mostrador
¡Quiero este libro!” .Hay libros que requieren de un lector; hay lectores que
requieren de un libro. Esta unidad de lector-libro y libro –lector es un proceso
complejo, cultural, social, psicológico, epistemológico, y material.
Del libro al lector y a la lectura, hay un proceso y así no lo hace ver Daniel
Pennac cuando dice:” le enseñamos todo sobre el libro en aquellos tiempos en
los que no sabia leer. Lo adentramos en la infinita diversidad de cosas
imaginarias, le dimos el don de la ubicuidad, lo iniciamos en las alegrías del
viaje vertical, lo libramos de cronos, lo sumergimos en la soledad
fabulosamente poblada del lector… De este modo descubrió la virtud
paradójica de la lectura, que es abstraernos del mundo para encontrarle
significado”. (Como una novela, ed.norma 1995)
Del libro a la lectura se vive una experiencia y solo la puede describir aquel que
la vivió .……”Si la voz de una mujer narrando cuentos tiene el poder de traer
niños al mundo ,es cierto que un niño tiene el poder de dar vida a sus propios
cuentos .Dicen que si el hombre no pudiera soñar por las noches se volvería
loco ; del mismo modo, si a un niño no se le permite entrar al mundo de lo
imaginario , nunca llegara a asumir la realidad .La necesidad de relatos de un
niño es tan fundamental como su necesidad de comida y se manifiesta del
mismo modo que el hambre. ¡ cuéntame un cuento ¡ - dice el niño – cuéntame
un cuento , papi , por favor ¡ entonces el padre se sienta y le narra un cuento
a su hijo ... se echa en la cama junto a el , en la cama del niño , y comienza
a hablar , como si en el mundo no quedara nada ,nada mas que su voz
contándole una historia a su hijo en la oscuridad . A menudo es un cuento
de hadas , o de aventuras ; pero a veces no es mas que un simple salto
en el mundo imaginario ……….. la voz , por lo tanto , continua , e incluso
cuando el niño , ha cerrado los ojos para dormir , la voz de su padre sigue
hablando en la oscuridad “( Auster P.” la invención de la soledad”, anagrama,
2006).
La experiencia de la lectura es aquella que produce emoción. En la lectura
uno sale de si mismo. Uno es el lugar de la experiencia o sea el sujeto de la
lectura. La experiencia de la lectura por eso es subjetiva. El lugar de la
experiencia de la lectura es el sujeto, el que se abre a la experiencia de la
lectura es el sensible. Se construye allí en el sujeto la sensibilidad por la
lectura. El sujeto se expone de forma permanente a la experiencia lectora,
porque la vive como cualquiera otra. La experiencia lectora es para cada cual
la suya, cada cual padece su propia experiencia lectora particular o única, no
como acción propia, sino como padecimiento propio para cada cual, la suya.
La experiencia de la lectura es un proceso de sensibilidad que se adquiere
con la vivencia, se aprende , pero a nadie le esta ahorrado el esfuerzo de
aprender .La experiencia lectora no puede ser ahorrada a nadie , es una
sensibilidad , es un saber que tiene que ser aprendido por cada uno ,saber
de experiencia y saber de la experiencia.
La experiencia vivida de la lectura nos forma, como cualquiera otra experiencia
que se viva, ser sensible a la lectura es estar abierto a la transformación, a su
propia transformación. El sujeto de la experiencia lectora vivida, es un sujeto de
la formación, un sujeto de conocimiento, es un sujeto conciente por la pasión
de la lectura.
La experiencia de la lectura vivida desde un proceso sensible y conciente, es
el camino a la emancipación del sujeto, porque el sujeto de la experiencia es un
ser humano.
La experiencia se puede confundir con práctica, porque no toda práctica es
una experiencia. Lo mismo puede pasar que la experiencia se confunda con
experimento, en el experimento existen muchas cosas planeadas,
predeterminadas. En cambio la experiencia es desconocida , singular,
irrepetible , sin futuros pre-establecidos , es sorpresa , es novedad ,es única,
es incertidumbre ,es aventura , es riesgo; la experiencia te lleva donde no
sabes…….
Dice Gadamer :”leer es dejarse decir alguna cosa”, dejarse decir alguna cosa
es romper la jerarquía que expresa el que comprende, es colocarse en la
posición cuando se dice , no quiero que me comprendas , quiero que me
escuches . Escuchar es poner todo el cuerpo en atención, escuchar es
acariciar.
Todo lo contrario es la mirada instrumental , la que quiere desarrollar el que
promueve o anima la lectura: yo quiero que usted lea este libro , que lo analice
así o asa , la lectura es placer , la lectura es poder ,la lectura es conocimiento;
miren bien la teoría , como si pensar fuera mirar .Hagan el esfuerzo por leer ,
como si leer fuera un hacer. Hay que dejar acontecer para que se viva la
experiencia, así la experiencia nos abre el camino al aprendizaje, nos
descoloca, destruye lugares, nos quita el piso, nos cambia la visión del mundo.
6
¿QUE SENSACIONES PRODUCE UN LIBRO?
Algunos aspectos fundamentales a tener en cuenta, cuando a un ser
humano se le acerca a la cultura del libro y la lectura, es averiguar: que siente,
que piensa, que le produce…….. el hecho de tener en frente un libro. Este
ejercicio nos posibilita identificar, el tipo de relaciones y la calidad de estas
relaciones, para poder diagnosticar, desde allí, los posibles obstáculos o
prácticas dañinas que experimentó y que aun permanecen como sensación y
concepción en el pensamiento ¿Qué hacer con los resultados obtenidos?
Después de identificadas las posibles relaciones mas contradictorias, se le
replantea la relación que se tuvo con el libro y se invita a vivir otra experiencia,
donde se busque la superación de lo traumático.
En el libro que sirve de referencia para que se viva la nueva experiencia
lectora, se hará la búsqueda de esta, tomando como base: los deseos,
preguntas, intereses, gustos, del que va a leer.
-La siguiente actividad consiste en indagar por la actitud que se asume en el
acto de leer : memoriza, trata de comprender , interpreta , analiza, o se
reconoce como sujeto pensante en la lectura , es importante que el lector se
descubra a si mismo en la lectura ,porque de este descubrimiento dependerá
el tipo de pensamiento que asuma en la lectura, lo que va a definir en su
esencia ,porque la lectura le es o no significativa , o esta totalmente alejada de
cualquier significación para el lector .
Para que el no lector pueda vivir la nueva experiencia lectora, se hace
indispensable que se plantee la necesidad de hacer cambios en sus prácticas,
en relación con la cultura del libro y la lectura. Los intentos por tratar de vivir
una nueva experiencia lectora, pueden ser muchos, no importa que fallen unos
cuantos. Lo mas importante es mantener el deseo de asumir siempre un
nuevo reto, porque, lo que allí se gane como sensibilidad y conciencia, será
una nueva riqueza que lo acompañara el resto de su existencia.
La nueva experiencia Lectora, tiene como pre-requisito, tener presente: los
deseos, emociones, sentimientos, preguntas, intereses o la simple curiosidad
del no lector. Pero por ninguna circunstancia se debe el sobreponer intereses
o intencionalidades de corte académico, de interiorizar o enseñar normas,
recuperar valores…. La literatura no sirve para eso, ni es tampoco
responsabilidad de la lectura que estas se den o no se den. Estas se dan en
las relaciones propias e inherentes de una sociedad.
De igual manera hay que tener presente , que para la sensibilización y
concientizacion , hacia la cultura del libro y la lectura como dimensión social y
humana, no existen normas ni precondiciones pre-establecidas , como lugares
comunes , porque el proceso en la experiencia vivida de la lectura es unico.
Nadie puede vivir la experiencia por otro.
El método para la sensibilización y concientizacion de la lectura no esta
hecho.”El método viene al final”, lo afirma F Nietzsche.” Llamamos camino a
nuestras vacilaciones “. Así lo interpreta F.Kafka .”el mejor método es no tener
método”, despeja el camino Jorge Luís Borges. En el camino de la experiencia
de la lectura, “ni yo ni nadie mas puede caminar ese camino por ti”. Tu debes
caminar por ti mismo .No esta lejos, esta al alcance. Tal vez hayas estado en
el desde que naciste y no lo sabias. Tal vez este en todas partes, sobre el
agua y sobre la tierra “(Walt Whitmann).
La lectura como experiencia a vivir la podríamos interpretar como: “el gran
sendero no tiene puertas, miles de caminos llevan a el. Cuando uno atraviesa
ese umbral sin puertas, camina libremente entre el cielo y la tierra “. (Munonsabio
Zen.)
Por esto la lectura debe sentirse ,vivirse intensamente por aquel que asume la
experiencia de vivirla, porque solo el y nada mas que el , construirá su propio
método ,su sensibilidad y conciencia de la significación de la lectura . En las
palabras del poeta Antonio Machado, podremos dimensionar
la grandeza y complejidad de todo el proceso: “caminante no hay camino, se
hace camino al andar”.
¿COMO ENTRAR A LA LECTURA?
El hecho de abrir un libro o una pagina en Internet, es un acto físico, pero
entrar a la lectura es un esfuerzo mental .Es por esto que hay que advertir que
para entrar a la lectura tiene como exigencia y pre-requisito, haber
desarrollado la cultura oral. Lo que quiere decir que para vivir la experiencia
de la lectura se requiere poseer lenguaje, porque la lectura es dialogo .Cuando
entramos a la lectura iniciamos un dialogo con el autor o con los personajes de
la obra.
Para realizar la lectura entonces, se exige como mínimo poseer un universo
lingüístico, que va a posibilitar el dialogo: lector –escritor, lector-personajes, el
lector consigo mismo y así sucesivamente
Es bueno hacer claridad en forma conciente y racional, que uno de los
mayores obstáculos que se presentan para no poder entrar a la lectura, se
encuentran en el reducido universo lingüístico que a veces se posee. Por esto
es muy frecuente escuchar decir a alguien: “es muy mal hablado o es muy
pobre en el hablar”. En palabras del filosofo Alemán, Luwing Wittgesntein,
seria:” los limites de mi lenguaje son los limites de mi mundo”. Lo que también
podríamos deducir dialécticamente, los límites de mi mundo son los límites de
mi lenguaje ; muy posiblemente otros preguntaran , ¿si es posible que el
mundo quepa en el lenguaje ; a lo que podría responderse que , no; pero que
es por medio del lenguaje la única forma como podemos subjetivizar al
mundo, para poderlo objetivizar , transformar o revolucionar , en su desarrollo
lógico –dialéctico .Así el mundo no quepa en el lenguaje , porque todavía
tenemos mucho por descubrir.
En esencia entonces es bueno dar claridad al que va a vivir la experiencia de la
lectura, que haga una valoración de en que estado esta su cultura oral y si
posee las suficientes competencias lingüísticas para entrar a la lectura.
Competencias lingüísticas que se van manifestando en la medida en que van
surgiendo palabras, conceptos , ideas, en la lectura , que desconoce , que son
las primera vez que las ve , que las pronuncia , que las tiene que pensar ,
y al no ser conciente de este fenómeno , es sacado de la lectura de forma
abrupta , lo que le quita interés por la lectura , le produce jartera , desgano ,
pereza, llevándolo a la impresión de que la lectura es un esfuerzo físico,
cuando lo únicos que tiene que hacer es buscar el significado de las palabras
desconocidas, profundizar en los conceptos ,construir categorías, descifrar las
ideas , que ampliaran en el mediano y largo plazo el universo lingüístico .Antes
que verse obligado a tirar el texto , por incomprensible .,es buscar descifrar
los contenidos ,los sentidos de las palabras que le son desconocidas ,vivir la
palabra , ser habitado por la palabra , habitarse con la palabra .Este seria un
paso de conciencia sobre la importancia de enriquecer y ampliar la cultura oral,
como pre-requisito para entrar a la cultura del libro y al lectura.
Después de la sensibilización y concientizacion de la cultura del libro y la
lectura seria más productiva la labor de la animación y promocion de la lectura
como dimensión administrativa
“El libro y la lectura son, siempre, muchas cosas más , pero sobre todo
tendrían que constituirse como dijera Kafka , en el hacha para romper el mar
helado dentro de nosotros “(Arguelles)
La biblioteca pública , la escuela , la academia, los medios tecnológicos de
comunicación , deben crear las condiciones para en su dimensión social y
humanística pueden asumir esta función de concientizacion y sensibización en
la cultura del libro y la lectura siempre y cuando asuman la labor pedagógica
de invitar a vivir la experiencia de la lectura.
William Estrada Cano
Sociólogo-Director de Librería Simsalabim
Profesor de cátedra U. de A.

miércoles, 11 de abril de 2012

GOTAS DE TINTA




(aventuras de Pinocho/Ilustrador /Roberto Innocenti)






El uso de ilustraciones en los libros infantiles es relativamente reciente y se debe a Jan Amos Comenius (1592-1670), un filósofo y teólogo checo conocido hoy en día como el padre de la pedagogía. Consciente de que la tarea de aprendizaje para los niños era ardua y pesada, Comenius, en su libro para la enseñanza del latín, Orbis Pictus (1658), ponía por primera vez ante los ojos de los pequeños grabados de los objetos cuyos nombres les enseñaba en el texto.



lunes, 26 de marzo de 2012

LA CRISIS DE LA HISTORIA


semana.com marzo 26 de 2012



un articulo que debemos leer todos los que de alguna manera hacemos parte . de la educacion, el libro y la lectura, nos hemos convertido en un país sin memoria .


lunes, 23 de enero de 2012

el mundo de Jutta Bauer


19/01/12 El mundo de Jutta Bauer - 13.01.2012 - lanacion.com
www.lanacion.com.ar/1439395-el-mundo-de-jutta-bauer 1/6
E n su juventud, la alemana Jutta Bauer dibujaba los panfletos y carteles políticos con los
que salía a la calle a protestar por la situación política en Hamburgo; años después, otros
dibujos suyos, no muy distintos de aquellos que pregonaban la revolución, aparecen en
hermosas historias de amistad, soledad y tristeza que niños y adultos de todo el mundo
leen y disfrutan con idéntico asombro. Célebre por los libros La reina de los colores, Selma y El ángel
del abuelo, entre muchos otros, Bauer es considerada hoy la principal referente en la literatura
progresista infantil, y en cada trazo personal parece cultivar la libertad que antes reclamaba en
pancartas y banderas. "Siento que un dibujo me sale bien cuando une el sentido de la historia con
todo lo que pienso", dice, con el tipo de sonrisa que en realidad podría esperarse de su público.
Luminosa, alegre y muy humilde, la creadora de la reina Malwida cree que no hay tema vedado para
la literatura infantil y defiende una perspectiva no pedagógica a la hora de contarle una historia a un
chico de 6 a 8 años. La última edición de la Feria Internacional de Literatura (FIL) de Guadalajara la
recibió como una de sus invitadas especialísimas, y ella no defraudó: ofreció talleres para niños y
adultos, dictó una conferencia magistral y recordó, como en esta entrevista, que la razón profunda de
su trabajo es romper la actitud individualista que comienza a invadir a la niñez de todo el mundo.
"Yo no le daría una novela de Peter Stamm a un niño, pero él mismo ha escrito cosas para chicos que
no están muy distantes de sus novelas. Y cuando me toca ilustrar esas historias de Peter, lo que hago
es buscar la mejor manera de expresar el espíritu de ese texto para mi, digamos, 'niño interior'. Creo
que ésa es la mejor forma de darles una buena historia", explica ante el público mexicano, cuando le
preguntan qué no se le puede contar a un chico. La cuestión de los límites morales es un tema sobre
el que ha edificado buena parte de su carrera. Historias de nazis, relatos de muerte y personajes
desesperados pueblan sus obras, distinguidas con el prestigioso premio Hans Christian Andersen.
Bauer no se pregunta qué contarles a los chicos, sino cómo hacer para no ocultarle nada a su
público. Ella no lo dice, pero ahí podría radicar el secreto de su impactante aporte al mundo de la
literatura infantil.
-¿Qué clase de niña eras?
-De las malas estudiantes. Nunca aprendí matemática ni nada relacionado con el cálculo. Apenas si
podía dibujar y aprender idiomas. Por eso ya he perdido la esperanza de que mi hijo vuelva a casa
con buenas calificaciones.
-¿Cómo se hace para trabajar con y para niños sin subestimar su inteligencia?
Viernes 13 de enero de 2012 | Publicado en edición impresa
Nota de tapa / Libros para chicos
El mundo de Jutta Bauer
Para la ilustradora y escritora alemana, no hay que pensar que los adultos son superiores a los niños.
Los chicos europeos están estresados porque los sobreexigen, dice
Por Leonardo Tarifeño | LA NACION
19/01/12 El mundo de Jutta Bauer - 13.01.2012 - lanacion.com
www.lanacion.com.ar/1439395-el-mundo-de-jutta-bauer 2/6
-Bueno, no hay ninguna razón que me lleve a creer que de alguna manera soy superior a un niño.
Además, en el arte los niños son mucho más interesantes que los adultos. Ya lo dijo Picasso:?"Todos
los niños nacen artistas; el problema es cómo seguir siendo artistas al crecer". Estoy totalmente de
acuerdo con eso.
-¿Cómo hiciste para crecer y, al mismo tiempo, "seguir siendo artista", según la idea de
Picasso?
-Es difícil saber si lo logré. Pero más importante que mi condición me parece conservar y plasmar la
mirada y las ideas infantiles en mi trabajo. Es fundamental no perder ese equilibrio entre el asombro,
el juego y el desprejuicio que representa el día a día de un niño.
-¿Ése es tu principal objetivo cuando te sientas a trabajar?
-Si entendemos por "mirada infantil" la combinación entre juego y curiosidad, sí. Intento que ésa sea
mi principal pauta de trabajo.
-¿Cuál es el límite en la literatura infantil? ¿Hay algo que no se les deba contar a los niños?
-No estoy segura de que haya temas que no se puedan tocar; creo que, en todo caso, algunos en
particular se deben tratar con cierto cuidado. Pienso en cuestiones de violencia, por ejemplo. Pero
¿de qué sirve evitar ese tema en un libro infantil, si luego esos mismos niños van a ver violencia en la
calle, en Internet, en la televisión o en las historias que cuentan sus familiares? No se trata de no
tocar un tema, sino de encontrar la mejor manera de abordarlo. Es importante no excluir el asunto. Ahí
es cuando se debe ser más creativo y responsable.
-¿Qué aprendiste de los niños?
-¡Mucho! Y debo confesar que a veces su libertad me da cierta envidia. Una buena lección que me
han dado es la de dibujar sin miedo. Eso es muy importante para cualquier ilustrador. Otra enseñanza
es la sencillez, la humildad. Porque cuando dominas la técnica y te conviertes en un virtuoso, puedes
caer en el error de creer que ya lo sabes todo. Pero un virtuoso verdadero no es quien puede hacer
lo más difícil, sino el que es capaz de ser cada día más sencillo. Y me refiero a todos los aspectos, a
los estéticos pero también a los personales. A mí me gustaría pintar como lo hace un niño.
-¿Todo lo que has aprendido durante tu carrera te sirve sólo si consigues dibujar como un
niño?
-Ajá. Dibujar un animal con trazos sencillos y claros es complicadísimo, y a los niños les sale bastante
fácilmente. A nosotros, los profesionales del dibujo, nos cuesta mucho más. Podemos hacerlo de una
manera compleja, que hasta puede asombrarnos por los detalles que somos capaces de aportar.
Pero lo que de veras vale la pena es intentar la sencillez. Ése sí es un reto.
-Justo eso quería preguntarte: el trazo de tus dibujos siempre parece muy simple, casi
podría decirse que es minimalista. ¿Crees que por eso los niños se identifican con las
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historias de tus libros?
-Es difícil contestar por los niños, y la verdad es que nunca les he preguntado algo semejante. Pienso
en trabajar con sencillez por varias razones: porque me parece que es lo más cercano a los niños,
porque me gusta, y también porque supone un auténtico desafío. Recuerdo otra frase de Picasso: "En
aprender a pintar como los artistas del Renacimiento tardé unos años; en pintar como los niños, toda
la vida". Es así realmente, el arte siempre radica en la sencillez, creo.
-Ilustraste textos de Brecht, Calvino y Tolstoi, entre otros. ¿Qué te resultó más difícil?
¿Trabajar con esas obras o con las infantiles?
-Suelo trabajar con textos que me gustan, así que no mido mi relación con ellos según la dificultad que
generan. Todos pueden ser difíciles y fáciles a la vez, eso depende de muchísimas circunstancias que
no siempre tienen que ver con el texto en sí mismo.
-¿Por ejemplo?
-No sé, cosas personales... Yo dudo mucho de que sea genial trabajar únicamente con libros. Si uno
se rodea sólo de libros, pierde el contacto con el mundo real. Yo no creo en la idea del artista en la
torre de marfil, al menos a mí no me sirve, siento que en ese caso me quedaría sin historias para
contar. Por más genial que sea el texto con el que trabajo, no deja de ser letra escrita. Y a veces hay
que buscar las historias en otros lugares.
-¿Por esa sensación comenzaste a ilustrar tus propias historias?
-Es posible. Es cierto que últimamente me resulta más fácil trabajar con lo que escribo yo. De hecho,
ahora creo que antes ilustraba textos de otros porque no me consideraba capaz de contar una
historia mía. Es una etapa de ciertas dudas que creo haber superado. Lo que busco en un texto para
ilustrar, mío o de otro, es que tenga distintos niveles de lectura. De esa manera, yo puedo ver cuál de
esos niveles quiero ilustrar y no me veo condenada a trabajar sólo en la superficie.
-¿Cuándo descubriste que los niños iban a ser tu público?
-[Piensa.] No estoy muy segura de haberlo descubierto alguna vez. No es una decisión, porque los
libros para adultos no llevan ilustraciones, y si quieres trabajar en esto, debes orientar tus dibujos al
público infantil. Pero en el fondo creo que la respuesta a esa pregunta es que yo siempre dibujé lo
que quería, en mi trazo digo lo que pienso, son opiniones muy libres. Y no sé por qué me parece que
los niños son quienes mejor comprenden esa libertad. Son el público más abierto que hay. De todas
maneras, mis libros no son sólo para niños...
-Así es. Tienen muchos niveles de lectura.
-Eso espero.
-Es así, claro. Y uno se pregunta cuál es el secreto para hablarles a los adultos y a los niños
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en un mismo libro y captar la atención de ambos.
-Es un secreto para todos, especialmente para mí. No conozco la respuesta a esa pregunta. Tengo
claro que no hay una receta ni un manual. No existen las fórmulas. Me encantaría conocerla, eso sí.
Uno está a merced de ese secreto.
-Los niños soprenden todo el tiempo, dicen cosas que nadie esperaría que dijeran porque
los adultos no pensamos como ellos. Y en tus libros también hay elementos completamente
inesperados, como que se haga referencia al nazismo en una historia infantil. ¿No será ese
atrevimiento parte del secreto que te permite entretener a adultos y niños por igual?
-¡Ah! No pensar de manera recta y lineal, que el pensamiento tome curvas... Sí, eso es algo muy
importante para mí. Pensar en curvas, como dentro de un laberinto. No sé si será el secreto del que
hablas, pero es algo que me interesa mucho.
-¿Qué piensas del impacto de la cultura digital en los niños? ¿Crees que dejan de leer
libros como los tuyos para estar conectados a la computadora?
-No, no creo que dejen de leer. Las estadísticas también dicen que nunca se han vendido tantos
libros infantiles como en estos años. Una cosa refuerza la otra. No hay que tener miedo de las nuevas
tecnologías. La plataforma electrónica es un medio como cualquier otro, y nosotros tenemos la
responsabilidad de dotarlo de un contenido que sea interesante para todos. El problema no es el
medio, sino lo que hacemos con él. Y si los buenos artistas se niegan a participar en Internet, les
dejas el terreno a los que no son tan buenos.
-¿Cuánto de pedagogía hay en tus libros? ¿Tienen la intención de enseñar?
-Sólo un poquito. Escribo e ilustro mis libros como si los hiciera para mí. Mi principal intención es
contar una historia, no enseñar. Lo que explico a través de un personaje o una situación me lo explico
a mí. ¡Y me sorprende que a otros también les interese! Nunca diría "Ahora voy a hacer un libro sobre
un niño que tiene problemas por el divorcio de sus papás". No, yo no trabajo así. Me cuento una
historia que me gustaría leer, y siempre acerca de un asunto que conozco. Mis historias no surgen de
la nada. Y cuando un editor me pide ilustrar un libro acerca de algo que no conozco, tengo que
rechazar la propuesta.
-¿En la literatura para niños hay que ofrecer más preguntas que respuestas?
-Me parece que en cualquier aspecto de la vida, y en la literatura también, aquellos que creen poder
dar grandes respuestas están equivocados. Lo más interesante es provocar preguntas interesantes.
-¿Cuál es la característica más personal que aparece en tus dibujos?
-[Piensa, duda.] Yo diría que el movimiento. Todos mis dibujos tienen esas rayitas en los costados que
indican movimiento. Me encanta moverme, viajar, estar en actividad, y en mi trazo todo se mueve. Por
eso a veces me surge cierta desconfianza con los libros. Al menos en este momento, los libros son
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demasiado papel para mí, papeles por todos lados, eso me agota. Lo que yo necesito es trabajar con
algo que esté vivo, como los niños que participan de mis talleres de dibujo. Cuando todo lo que hago
es rodearme de libros o papeles, siento que me falta algo muy importante.
-¿Te impresiona lo que los niños comentan de tus libros? ¿Qué opinión recuerdas
especialmente?
-Trabajo con niños, doy talleres para ellos en distintos lugares del mundo, pero ahí muy raramente
hablo de mis libros. Por eso, no conozco lo que opinan. Pero sí me ha ocurrido, en varias ocasiones,
una cosa muy interesante. Yo los hago jugar con un libro mío de ejercicios, para que los chicos
coloreen y dibujen las figuras que están allí. Y en una página, al lado de una imagen, dice: "A mi reina
la asusta el color rojo. ¿A tu reina qué la asusta?". Los chicos pueden poner allí lo que quieran,
cualquier cosa, y nunca faltan aquellos que dibujan al papá o a la mamá.
-¿Qué es lo que eliges incentivar y estimular en los talleres que dictas para los niños?
-Algo que me gusta hacer con ellos es ponerlos a dibujar sobre superficies grandes, porque muchas
veces, en la escuela o en la casa, los obligan a dibujar sobre hojas o cuadernos pequeños. Creo que
eso es importante, para que identifiquen que el dibujo tiene que ver con el espacio, y por lo tanto, con
el movimiento y la libertad. Otra cosa en la que pongo el acento es en que se den cuenta de que no
hay error, que todo lo que hacen tiene su justificación y, en consecuencia, es legítimo. Los maestros
ocupan todo su día en explicarles lo bueno y lo malo, y yo como artista hago justo lo contrario: me
siento con los chicos y les digo que todo lo que a ellos les parece bien está bien. Porque lo que
hacen, lo hacen por algo, y hay que escuchar lo que dice esa razón.
-Más que un taller para niños, parece una escuela para artistas.
-Es la idea. Para fomentar nuestra creatividad, los artistas debemos pensar que todo está permitido,
no debe haber algo correcto y algo incorrecto. Eso existe, por supuesto, pero es terreno de la moral,
no de la creación artística.
-¿Y cómo reaccionan los niños cuando les explicas que mientras dibujan todo está
permitido?
-Bueno, ahí es cuando los envidio. Reaccionan de una manera increíble, porque no tienen miedo y
sacan todo de adentro como se les ocurre. Su creatividad es espontánea y natural. No tienen ni un
plan ni un programa, y por eso mismo llegan adonde nadie más puede llegar.
-¿Qué conclusiones sacas de ese trabajo en conjunto? ¿Cómo están los niños ahora, con
respecto a unos años atrás?
-Lo más notable es que hay una gran diferencia entre los niños latinoamericanos y los europeos. En
Alemania, los chicos de 7 u 8 años no tienen tiempo para nada. Los padres los ponen a hacer cursos
de música, de dibujo, de gimnasia, de todo; están ocupadísimos y con un gran nivel de estrés. Ambos,
los hijos y los padres, están sobreexigidos y ni siquiera tienen mucho tiempo para compartir. En este
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sentido, lo peor lo he visto en Japón, donde por cierto hay un nivel muy alto de suicidio infantil.
-¿Y en Latinoamérica?
-No, no, aquí están bastante más relajados. Por ejemplo, yo dicto el mismo taller en Lima, en una zona
pobre de la ciudad, y en Hamburgo. La idea es que los chicos trabajen juntos sobre grandes
superficies, y que compartan lo que hacen sobre el papel. Bueno, pues en Lima no tienen ningún
problema y se divierten mucho, mientras que en Hamburgo es muy complicado que se animen a
dibujar un círculo entre varios. "¿Qué haces? ¡Éste es mi dibujo!", dicen, una y otra vez. Entre los
niños europeos, el individualismo se ha convertido en egoísmo.
-Entonces, ¿dónde queda todo lo que decías antes? Me refiero a cuando afirmabas que los
niños son más libres, que juegan y son curiosos, que no tienen miedo...
-Bueno, miedo no tienen. No es eso. En Europa, los niños aprenden desde muy temprano lo que
significa la propiedad privada, y se educan en un individualismo muy fuerte. Diría que adoptan rasgos
de los adultos desde una edad muy temprana, dejan de ser niños antes de que nos demos cuenta.
Me ha ocurrido al decirles "tal vez sea una buena idea que ahora dibujes algo así y asá", que ellos me
contesten: "Mira, ¡no me gusta que te metas en mi dibujo!". Por eso mismo es que escribo e ilustro mis
libros y dicto los talleres, para romper esa actitud. .

sábado, 28 de agosto de 2010

ISAAC BASHEVIS SINGER





"a veces me preguntan también por qué he escrito tanto para los niños .Se me ocurren muchisimas razones , pero las resumire en unaS pocas :

en primer lugar los niños leen libros no reseñas .Los críticos no les interesan

En segundo lugar los niños no leen para descubrir su identidad ;saben perfectamente quienes son
 .
En tercer lugar no leen para librarse de la culpa, ni para calmar su sed de rebelión, ni para sacudirse la alienación de encima .

En cuarto lugar la Psicologia no les importa .

En quinto tampoco les importa la psicologia.

 En sexto lugar , no intentan entender a Kafka ni captar el significado de Finnegans WAKE. Leen, sin mas , o no leen

En séptimo lugar los niños aún creen en Dios, en la familia , en los angeles , en los diablos, en las brujas, en los duendes , la lógica , la claridad, la puntuación y en otras antiguallas.

En octavo lugar , sienten predilección por las historias interesantes y desdeñan los comentarios , las guias de lecturas y las notas al pie.

En noveno Lugar , cuando un libro les aburre bostezan abiertamente , sin verguenza ni miedo a la autoridad

.En decimo lugar __dudó un instante ,pero si ,podian ser exactamente diez , como los mandamientos __, los niños no esperan que su bienamado escritor sea capaz de redimir a la humanidad .

Como son jóvenes , saben que eso no depende de él .Solo los adultos mantienen ese tipo de ilusiones infantiles "
ISAAC BASHEVIS SINGER /premio nobel de literatura 1978